Hoy tomé tres
sorbos de café de tienda y recordé otra entrada de este
blog que escribí hace como 9 años, en la que la sobredosis de mate me puso en un estado mental
frenético y confuso. En ese entonces todavía no había sido madre, ni me había
casado, ni ido a vivir a Brasil embarazada, ni tenido un segundo hijo, ni
separado, ni vuelto a Colombia. Busco el texto del mate, lo leo y me sorprende;
sigo leyendo otros y entro en cuasi shock al darme cuenta que lo que escribía hace
una década se parece demasiado a lo que escribo y pienso hoy. Me siento un ser
tan cambiante que a veces es imposible de reconocer; pero es pura mentira. El
blog, mi propio blog, me delató, me dio tres bofetadas y me dejó en shock.
Yo no iba a
escribir esto porque quería entretenerlos contándoles que la otra noche me soñé
de romance con Ragnar
Lothbrok y fue delicioso. Un día me encontré en profunda soledad y al verme
huyendo del tema quise ponerlo sobre la mesa y hacer terapia compartiéndolo aquí.
Ayer comencé un seminario acerca del bios escénico y la poética del bailarín y
el actor, y sin ser ninguno de los dos, me ha despertado todas las células del
cuerpo y del aire alrededor.
Tenía tantas ganas
de escribir estos días y tantas cosas para contar… pero en un minuto todo
cambió. Últimamente no sé lo que va a pasar cuando me siento frente la hoja en
blanco y tal vez estoy adicta a la adrenalina que surge cuando permito que mis
manos digiten lo que quieren mientras me pierdo en los laberintos que enlazan
la mente con el cuerpo sensorial. Hubiera podido seguir así por meses si no me
hubiera dado por leer los escritos del pasado para darme cuenta de que vengo
repitiéndome hace años. Como esto acaba de suceder no tengo las palabras
todavía para explicar lo que estoy sintiendo al percibir que soy la misma de
siempre; un pedazo se relame en el hecho de encontrar algo que permanece, algo
que le pertenece, y otro pedazo no quiere sino huir desesperadamente. No me
acordaba de nada, porque nunca me acuerdo de nada, me reinvento y dejo el
pasado de lado, pero la verdad es que nada ha pasado.
¡Estoy viajando
en espiral!
En espiral viaja
mi cabeza cuando tomo mate o café; soy una irresponsable por seguir persiguiendo
estados que no me hacen bien. Irresponsable por escribir sin necesidad,
sin estrategia, sin
compromiso, en vez de callar
para comunicar que lo que realmente quiero es comerme el
mundo. No hay más
remedio sino aceptar que a nadie le tiene que importar que ya dije lo que
dije, porque finalmente cada
loco con su tema y el mío hoy no fue ni Ragnar, ni bios, ni soledad, a mi
pesar.

Querida Julia hoje tive essa mesma imagem de mim. Chorei um monte .
ResponderEliminarBeijo amiga e saudades
Wow, Dani, que lindo! Saudades mesmo, beijos mil!
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