Tal vez lo que más miedo me da es llevar 38 años investigando la vida para darme cuenta de que no he entendido nada. Tal vez mi vida cada día está más llena de talveces porque cada día está más llena de mil cosas que no se parecen las unas con las otras. O que se parecen demasiado, pero no lo suficiente, entonces siguen pidiendo ser comprobadas.
Quizás, solo cuando me sumerja en la selva profunda o me pierda en el frondoso mar lograré un atisbo de comprensión. Cuando todo sea tan absurdo que la razón se da por vencida, pero de verdad, totalmente por vencida, entonces el cuerpo se sienta en el trono, para que el cuerpo se sienta y perciba lo que es existir; sin historias creadas por media cabeza experta en estrategias de supervivencia.
De pronto, si sigo investigando 38 años más me dé cuenta de que los datos y los hechos nunca coincidieron, de que lo más absurdo fue tratar de comprender, que podía, si quería, sumergirme en el mar profundo o perderme en la frondosa selva de mi propia e inventada realidad.
