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martes, 28 de febrero de 2012

Ridículo es bien

Por puro amor al blog, no es por responsabilidad con ustedes ni con mi terapia, ni la obligación de escribir para convertirse en escritor. Sentí amor por el blog, si es que eso se puede, y me dieron ganas de darle cariño, acariciarlo con letras y palabras desinteresadas, sin objetivo alguno y que no sé hacia donde se dirigen.

Es que hoy me siento bien. Por eso es raro que esté escribiendo y tengo la sospecha que no será ni la mitad de interesante que cuando estoy mal y me siento a escribir; no sé si se nota, pero es el caso de la mayoría de las publicaciones de este blog. Una amiga me dijo hace rato que había entendido eso de no esconder los miedos y las inseguridades sino, por el contrario, sacarlas y vivirlas de frente; ella entendió que al hacer esto despertaba la empatía de la gente a su alrededor y en lugar de generar rechazo, como ella hubiera creído (seguramente un patrón mental de la niñez) las personas parecían admirarla y demostrar ganas de estar con ella. Otro amigo me dijo hace poco en cuanto al arte que cuando él guía a sus estudiantes de expresión corporal y teatro les dice que  aquello que sientan ridículo y que no tiene nada que ver con nada, por ahí es el camino... Como cuando, aunque crea yo que no estoy diciendo nada, escribo con pena y ridiculez pero me lanzo a publicarlo, y son los textos que mayor acogida tienen.
Hoy me siento ridícula pero no estoy confiando en esto para el "éxito" de esta publicación porque no tengo ningún conflicto en este momento; me siento bien. Tal vez el sentimiento de ridiculez me viene de un prejuicio basado en el cliché del artista incomprendido (que no sé si existe como arquetipo pero debería), en el que se hace necesario estar llenos de conflicto interno para crear una buena obra. Tal vez estoy escribiendo ahorita para comprobar que se puede escribir aunque no sea necesario, o quizás porque en este momento de bienestar me rehúso a tener que vivir una vida tormentosa solamente para alcanzar el gran éxito profesional. Aunque yo sé que no es así, yo sé que hay artistas felices...
De pronto estoy escribiendo ahorita para liberar sin darme cuenta mis propios patrones mentales de la niñez...

Por eso dije que no sabía a dónde me dirigía con estas palabras. Se dice que el acto de la creación es más poderoso que nosotros mismos, viene de lugares que no siempre conocemos y el caso puede ser este en el que simplemente el abrir un espacio para crear invoca la creación; de ahí en adelante todo puede pasar. Y como los artistas que para mí son verdaderos dicen y saben que la creación está completamente relacionada con la sanación y evolución ya sea personal o de una sociedad, pues atribuyo el acto de haberme a sentado a escribir hoy, que me siento tan bien, a un impulso de mi inconsciente y su necesidad de liberar o sanar algo; porque siempre hay algo más que sacar, siempre quedan sombras que iluminar, paredes que derrumbar, demonios que enfrentar, y sentimientos de ridiculez (como este que ahora siento más fuerte que antes) para compartir públicamente con la esperanza de no ser rechazado sino acogido por ellos o simplemente para resignarse a ser un artista incomprendido.