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lunes, 6 de septiembre de 2021

Del miedo a vivir

 (Continuación de Tal vez, de pronto, quizás...)

Tal vez el miedo más grande que tenga sea el miedo a vivir. El miedo a no vivir es otro, pero ese es más obvio, más fácil de identificar. El primero ni yo lo entiendo tanto, por eso intento explicar:

Vivo en mi mente, vivo en la imagen que tengo de mí misma, paseo por las imágenes mentales de lo que es mi vida y sobre todo, de lo que podría ser; de lo que va a ser - pienso - cuando me siento decidida y capaz de manifestar mi realidad. Vivo en las ideas que tengo de mis relaciones y las interpretaciones que hago de las personas que me rodean. Vivo en el escenario que creo a través de los filtros de mi mente.

No digo que todo esto sea mentira, no. Es real. Es la realidad que construyo para sentirme segura, para tener todo bajo control porque soy la directora y protagonista de mi película. 

Es solo que a veces, algunas veces, por algún motivo se caen los filtros, las imágenes y las interpretaciones... y de repente, VEO. De repente, ESTOY.  Por unos segundos dejo de ser todo para no ser nada, solo un ser vacío que puede ver. Y se muestra la vida tal como es. Después de un instante de placidez iluminada, a ese ser le invade el miedo a vivir allí, en esa vida real tan llena de nada. Llena de nada que se pueda interpretar, ni controlar, ni imaginar. Entonces sigue un subidón de adrenalina que genera adicción, la emoción de habitar ese momento presente del que hablan los maestros del aquí y el ahora, hasta que el miedo a no poder permanecer allí, me devuelve a mí; a la imagen que tengo del mundo que creo, en el que ya no creo pero juego a habitar, hasta que un día quizás, vuelva a atravesar el miedo a vivir para simplemente ESTAR.