Tal vez octubre
sea más lento que septiembre. Eso espero, porque tengo que hacer montón de
cosas. Varias entregas, taller de tantra, publicar mi libro, planear el viaje a
México, estudiar para el examen de la nacionalidad española y a viajar a Bogotá
a presentarlo. Todo esto atravesando el infierno astral antes de cumplir años. Y
las tareas diarias: ser mamá ya lo dice todo. ¡Ah! y convivir. Y mantenerme
centrada, y ser feliz porque están pasando muchas cosas interesantes que yo
misma había proyectado.
Lo siento, pero no voy a tener tiempo para llorar por el mundo, pelear por un país y sentirme culpable por no poder hacer nada. No quiero ver las noticias (se le va a uno la vida viendo y apretando el culo frente a las noticias, pensando en lo que puede hacer para salvar el mundo, más allá de grafittis presenciales o virtuales). Cada quien hace lo que puede, dijo un día una amiga brasilera.
Eso sí, deberíamos
todos salir masivamente de Facebook y ocupar ese tiempo cada uno haciendo lo
que pueda. Creo que eso sí podría cambiar el mundo, un poquito, (y eso que no
me he visto The Social Dilemma, pero creo percibir su significado en el aire).
Uno se crea su
mundo, también pienso así. En mi mundo últimamente no ha habido pánico ni gente
desinfectando frenéticamente. No ha habido lucha. Ha habido reflexión,
observación, mucho trabajo interior. Pero tengo miedo de hablar de esto porque
hay que sentirse culpable cuando uno está bien. Hay que dejar a un lado el
propio bienestar para sufrir por quienes no lo tienen y ayudarlos.
Ayudar, sí.
¿Sufrir?
La compasión es
poder ver al otro con-pasión. O sea, comprendiendo y celebrando el significado
de su experiencia vital, sea cual sea. Eso fue lo que le entendí a Matías y me resonó
mucho, pero es difícil explicarlo. Y Elsa dijo que este mes todos íbamos a trabajar
la culpa. Yo creí que ese tema lo tenía resuelto, pero véanme: un escrito sin sentido plagado de culpa, sin culpa y lleno de justificaciones.
Justi-ficación.
Justi-cia.
No sé lo que está
pasando allá afuera aunque lo siento en el aire. Estoy inmersa en el verde
sonido del río haciendo lo que puedo; muy ocupada haciendo todo lo que puedo
porque el tiempo se acaba. Ojalá que octubre no se pase tan rápido como
septiembre...
