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jueves, 19 de marzo de 2020

Diarios de Desempleo en Cuarentena


Me semi retiré de las redes mientras pasa todo esto. No quiero llenarme de pánico resguardada en casa; estoy en calma. Por WhatsApp llegan mensajes de todo tipo, consejos prácticos para prevenir, teorías conspirativas, mensajes canalizados de la Virgen y María Magdalena. Los Mamos y Sagas de la Sierra piden para cuidar las palabras, no darle fuerza a aquel mencionando su nombre. Mantener la vibración alta con pensamientos positivos, organizar el esquema en casa con la familia, hacer todo lo necesario para que esto pase rápido y el mientras tanto sea llevadero. También están los mensajes de evolución del planeta, de cómo esto nos obliga a replantear la vida, lo que necesitamos, lo que queremos, activar el recurso humano, porque el financiero está en standby.

A mí manera creo en todo, en las conspiraciones, en los consejos prácticos, la responsabilidad social, las canalizaciones, la impecabilidad de las palabras y la necesidad de reiniciar el sistema (lo de comprar mil rollos de papel higiénico y litros de antibacterial todavía no lo entiendo). Y sobre todo, creo en la urgencia de conectar con eso que somos, que es básicamente lo que tenemos para ofrecer.

Perdí mi trabajo. Después de siete años trabajando como especialista en contenido escrito sin contrato para una agencia de turismo brasilera, hace tres días me llegó el fatídico comunicado. Aunque soy independiente y aparte de eso realizo trabajos para otros, este era el único ingreso fijo que tenía y que me daba cierta estabilidad. Imagino que como yo, muchos otros…

Entonces comienzan las maquinaciones sobre el qué hacer, el cómo pagar el arriendo del próximo mes, reducir gastos, estirar lo que queda. Y surgen ideas, muchas ideas, planes, estrategias, desinfle, pérdida de energía, desasosiego, bloqueo, entusiasmo, positivismo, confianza, intuición, culpa, viejos patrones de comportamiento, distracciones, huida, inmadurez, confusión, determinación, organización, aburrimiento. Cada una con su actividad correspondiente, oscilando entre ellas se van materializando algunas cosas como aprovechar las plataformas de intercambio y donación para artistas, vender el libro que escribiste a los amigos, ver una serie de 5 temporadas, releer un libro que leíste hace 20 años, hacer ejercicio, comer, dormir una siesta, ofrecer otra vez tu servicios de escritora, meditar, compartir casa con tu exmarido para pagar un solo arriendo, dedicarse a los hijos, comenzar esa novela que tenías en remojo.




Van pasando los días en casa, los llenamos como podemos, cada uno está descubriendo, reinventando, reconociendo.



Solo puedo decir que esta situación en parte real, en parte mediática, en parte espiritual, en parte natural, en parte económica, en parte cósmica, nos va a conducir a maneras que aún no practicamos, nos va a llevar a estados que antes no imaginamos y nos va a mostrar características propias que aún no conocemos. Lo digo en positivo porque soy optimista involuntaria e irremediable; por más que intento ser irónica, cínica, cruda, realista, debajo de todo siempre hay una capa de confianza que sabe que todo es como tiene que ser y que absolutamente todo lo que sucede en el mundo es para aprender a vivir, para aprender a ser humanos.

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